viernes, 30 de abril de 2010

LA MUERTE - Consideraciones del Maestro Tibetano

Nuestro presente ciclo es el fin de la era de piscis. Los próximos doscientos años verán la abolición de la muerte, tal como ahora comprendemos esa gran transición, y el establecimiento de la realidad de la existencia del alma.

El alma será conocida como un ente y como impulso motivador y centro espiritual que está detrás de las formas manifestadas. Dentro de pocas décadas serán corroboradas ciertas grandes creencias. El trabajo del Cristo y su principal misión hace dos mil años, fue demostrar las posibilidades y poderes divinos latentes en todo ser humano. La proclamación que hizo, de que todos somos hijos de Dios y tenemos un Padre Universal, será considerada, en el futuro, no cómo un enunciado hermoso, místico y simbólico, sino que será juzgado cómo un pronunciamiento científico.

Se necesita valor para enfrentar la realidad de la muerte, y para formular en forma muy definida nuestras creencias sobre el tema. La muerte es el único hecho que podemos predecir con absoluta seguridad y, sin embargo, la mayoría de los seres humanos se rehúsa a considerarlo, hasta que lo enfrenta de modo inminente y personal.

Las personas enfrentan la muerte de muy diversas maneras; algunas con un sentimiento de autocompasión, se hallan tan preocupadas por lo que dejan, por lo que termina para ellas, por el hecho de abandonar todo lo que acumularon en la vida, que el verdadero significado del futuro inevitable no les llama la atención. Otras la enfrentan con valor y encaran lo inevitable, miran la muerte con osadía, porque no pueden hacer nada más. Su orgullo los ayuda a salir al paso del acontecimiento. Aún otros rehúsan considerar en absoluto esa posibilidad. Se auto hipnotizan hasta llegar a un estado donde el pensamiento de la muerte es rechazado por la conciencia, que no lo considera posible, de modo que cuando llega, los toma de sorpresa; están inermes y lo único que pueden hacer es sencillamente morir.

La actitud cristiana, por lo general, es más precisa en su aceptación de la voluntad de Dios, adoptando la resolución de considerar el acontecimiento como lo mejor que pudiera ocurrir, aun cuando no lo parezca desde el ángulo del medio ambiente y las circunstancias. La firme creencia en Dios y Su propósito predestinado para el individuo, lleva a pasar triunfalmente por los portales de la muerte, pero si se les dijera que ésta es simplemente otra forma del fatalismo del pensador oriental, y una creencia fija en un destino inalterable, lo considerarían falso. Los que así piensan se escudan tras el nombre de Dios.

Sin embargo, la muerte puede ser más que todas esas cosas y enfrentada de distintas maneras. Puede tener cabida definida en la vida y en el pensamiento, y podemos prepararnos para ella como algo inevitable, pero simplemente es el Originador de cambios. De este modo haremos del proceso de la muerte una parte planeada de todo nuestro propósito de vida. Podemos vivir teniendo conciencia de la inmortalidad, lo que agregará colorido y belleza a nuestra vida; podemos fomentar la conciencia de nuestra futura transición y vivir con la esperanza de su prodigio. La muerte así encarada, considerada como un preludio para una ulterior experiencia viviente, cobra un significado distinto. Se transforma en experiencia mística, una forma de iniciación, que alcanza el punto culminante en la crucifixión. Todas las anteriores renunciaciones menores nos preparan para la gran renunciación; todas las anteriores muertes sólo son el preludio del estupendo episodio de morir. La muerte nos trae la liberación temporaria de la naturaleza corporal, de la existencia en el plano físico y de la experiencia visible, que quizás con el tiempo será permanente. Constituirá la liberación de toda limitación, y aunque creamos (como lo hacen millones de seres) que la muerte es sólo un intervalo en una vida de progresiva acumulación de experiencia, o el fin de toda experiencia (como sostienen otros tantos millones), no puede negarse el hecho de que la muerte indica una transición definida de un estado de conciencia a otro.

Los estudiantes de religión estudiarán la manifestación de lo que llamamos "aspecto vida", así como el científico estudia el llamado aspecto "materia"; ambos llegarán a comprender la estrecha relación que existe entre estos dos aspectos, con lo cual se llenará el antiguo vacío y cesará temporariamente la lucha entre la ciencia y la religión. Se pondrán en práctica métodos precisos para demostrar que la vida persiste después de la muerte del cuerpo físico, y la trama etérica será reconocida como factor operante.

El primer paso para sustanciar la realidad de la existencia del alma es establecer la supervivencia, aunque esto no probará necesariamente la inmortalidad. Sin embargo, puede considerarse como un paso dado en la correcta dirección. Se está comprobando que algo sobrevive al proceso de la muerte y persiste después de la desintegración del cuerpo físico. Si esto no es verdad, entonces somos víctimas de una alucinación colectiva, y engañan y mienten y están enfermos y pervertidos los cerebros y las mentes de miles de personas. Tal gigantesca locura colectiva es más difícil de creer que la alternativa de una expansión de conciencia. Sin embargo, el desarrollo que sigue la línea síquica no probará la existencia del alma. Sólo sirve para destruir la posición materialista.

El problema de la muerte, es innecesario decirlo, se funda en el amor a la vida, el instinto más arraigado de la naturaleza humana. La ciencia reconoce que nada se pierde de acuerdo a la ley divina; la eterna supervivencia, de un modo u otro, es considerada universalmente como una verdad. De todo el cúmulo de teorías se han extraído y propuesto tres soluciones principales, muy conocidas por las personas reflexivas, y son:

La solución estrictamente materialista afirma que la experiencia y la expresión de la vida consciente continúan mientras la forma física tangible existe y persiste, pero también enseña que después de la muerte y la consiguiente desintegración del cuerpo, ya no existe una persona consciente, activa y auto identificada. El sentido del Yo, la percepción de la personalidad, en contraposición con las otras personalidades, se desvanece al desaparecer la forma; creen que la personalidad sólo es la suma total de la conciencia de las células del cuerpo. Esta teoría relega al hombre al mismo estado de cualquiera de las formas de los otros tres reinos de la naturaleza; está basada en la insensibilidad del ser humano común hacia la vida, fuera de un vehículo tangible; ignora toda evidencia contraria y explica que cómo no podemos ver y comprobar (tangiblemente) la persistencia del Yo o la inmortal entidad después de la muerte, ella no existe.

La teoría de la inmortalidad condicional. Esta teoría es sostenida aún por ciertas escuelas fundamentalistas de pensamiento, teológicamente estrechas, y también unos cuantos intelectuales principalmente de tendencia egotista. Afirma que sólo quienes obtienen una etapa particular de percepción espiritual o aceptan un conjunto peculiar de pronunciamientos teológicos pueden recibir el don de la inmortalidad personal. Los altamente intelectuales también arguyen que a quienes poseen una mente desarrollada y cultivada, don culminante para la humanidad, análogamente se les otorga la eterna supervivencia. Una escuela rechaza a aquellos que consideran espiritualmente recalcitrantes o negativos a la imposición de su verdad teológica particular, lo cual los condena a un total aniquilamiento como en la solución materialista, o a un eterno castigo, que al mismo tiempo aboga por una especie de inmortalidad. Debido a la innata bondad del corazón humano, muy pocos son vengativos o suficientemente irreflexivos para considerar aceptable esta presentación; por supuesto, entre ellos, debemos clasificar las personas irreflexivas que evaden la responsabilidad mental, aceptando ciegamente los pronunciamientos teológicos. La interpretación cristiana, dada por las escuelas ortodoxas y fundamentalistas, prueba ser falsa cuando es sometida a un claro razonamiento; entre los argumentos que niegan su veracidad reside el hecho de que el cristianismo proclama un largo futuro pero ningún pasado; siendo asimismo un futuro que depende totalmente de las acciones del actual episodio de vida y de ninguna manera explica las distinciones y diferencias que caracterizan a la humanidad. Esto sólo tiene asidero en la teoría de una Deidad antropomórfica, cuya voluntad -en su actuación práctica- sólo presenta aquello que no tiene pasado sino únicamente futuro; reconocen ampliamente la injusticia de esto, pero dicen que la inescrutable voluntad de Dios no debe ser puesta en duda. Millones de personas sostienen esa creencia, pero no tan fuertemente como hace cien años.

La teoría de la reencarnación, tan familiar para todos mis lectores, está llegando a ser crecientemente popular en Occidente; siempre fue aceptada en Oriente (aunque con muchas adiciones e interpretaciones tontas). Dicha enseñanza ha sido tan distorsionada como las enseñanzas de Cristo, Buda o Sri Krishna, por sus teólogos de mente estrecha y limitada. Los básicos fundamentos de un origen espiritual, de un descenso a la materia, de un ascenso por medio de las constantes encarnaciones en la forma, hasta que esas formas sean expresiones perfectas de la conciencia espiritual que mora internamente, y de una serie de iniciaciones, al finalizar el ciclo de encarnación, están siendo más rápidamente aceptados y reconocidos como nunca lo fueron.

Dentro de los próximos años la realidad de la supervivencia y de la eternidad de la existencia, habrán dejado de ser una incógnita para convertirse en una convicción. No quedarán dudas de que el hombre al abandonar el cuerpo físico continúe siendo una entidad viviente y consciente. Se sabrá que continúa su existencia en un mundo más allá del físico y que vive, está despierto y es consciente. Esto se comprobará de diversas maneras, por:

a. El desarrollo de un poder dentro del ojo físico del ser humano que..., revelará el cuerpo etérico... y se verá que los hombres ocupan ese cuerpo.

b. El creciente número de personas que tienen el poder de emplear... "el tercer ojo", que ha despertado nuevamente, demostrará la inmortalidad... porque verá fácilmente al hombre que ha abandonado sus cuerpos etérico y físico.

c. Un descubrimiento, en el campo de la fotografía, comprobará la supervivencia.

d. Por medio de la radio, con el tiempo se establecerá comunicación con aquellos que han pasado al más allá, y esto se convertirá en una nueva ciencia.

e. El hombre será sensibilizado a tal grado de percepción y contacto, que le permitirá ver a través de las cosas y revelará la naturaleza de la cuarta dimensión, y fusionará en un nuevo mundo los mundos subjetivo y objetivo. La muerte ya no inspirará terror y desaparecerá el temor particular que provoca.

Resultará evidente que cuando la humanidad logre esta perspectiva sobre la muerte y el arte de morir, toda la actitud de la raza humana sufrirá un benéfico cambio. Esto irá a la par, a medida que el tiempo transcurre, de una sensibilidad humana en los niveles telepáticos; los hombres serán cada vez más inteligentes y la humanidad se enfocará acrecentadamente en los niveles mentales. Esta sensibilidad telepática será un fenómeno común y corriente, siendo el espiritismo actual una garantía de ello, aunque la seria distorsión existente se basa en gran parte en los ansiosos deseos de la humanidad, pero contiene muy poca telepatía verdadera. Actualmente la telepatía que existe entre el médium (esté o no en trance) y el pariente o amigo desaparecido, no existe entre aquel que ha experimentado la liberación de la muerte y el que todavía se halla en la forma. Esto debe tenerse siempre presente. Mientras tanto, donde la mente no es normalmente telepática, puede haber (aunque muy raras veces) la interposición de una mediumnidad, basada en la clarividencia y clariaudiencia, pero no en el trance.

La humanidad va progresando, desarrollándose y haciéndose cada vez más mental. La relación entre los muertos y los vivos debe y deberá existir en los niveles mentales, antes de los procesos de integración; la verdadera interrupción de la comunicación se producirá cuando el alma humana esté reabsorbida en la súper alma, antes de volver a encarnar. La realidad de que se establece comunicación hasta ese momento, destruirá completamente el temor a la muerte. En el caso de los discípulos que trabajará en el Ashrama de un Maestro, este proceso de integración no constituirá siquiera una barrera.

Veremos así emerger gradualmente en el mundo un gran grupo de síquicos entrenados cuyos poderes son comprendidos, actuando en el plano astral con tanta inteligencia como cuando lo hacen en el plano físico, y preparándose para expresar los poderes síquicos superiores, percepción y telepatía espirituales.

A medida que pasa el tiempo y antes de finalizar el próximo ciclo, se comprobará que la muerte no existe tal como se la comprende ahora. La continuidad de conciencia será tan ampliamente desarrollada y tantos hombres de tipo elevado actuarán simultáneamente en ambos mundos, que el antiguo temor desaparecerá y el intercambio entre el plano astral y el físico estará firmemente establecido y científicamente controlado, llegando a su fin, felizmente, la actuación de los médium de trance.

Quisiera señalar además, que la mediumnidad de trance, tal como se la llama, debe ser inevitablemente reemplazada por esa mediumnidad del hombre o la mujer clarividente o clariaudiente en el plano astral y que, por lo tanto, en plena conciencia vigílica y con el cerebro físico alerta y activo, puede ofrecerse como intermediario entre los hombres que poseen cuerpos en el plano físico (y, por lo tanto, son ciegos y sordos en niveles sutiles) y quienes han descartado sus cuerpos, y están impedidos de toda comunicación física. Este tipo de síquico puede comunicarse con ambos grupos, y su valor y utilidad como médium está más allá de todo cálculo cuando tiene una mente centrada o altruista, pura y dedicada al servicio. Pero en el entrenamiento al que se sometan deberán evitar los actuales métodos negativos y, en vez de "tratar de desarrollar la mediumnidad" en un silencio vacuo y expectante, deben esforzarse por actuar positivamente como almas, y permanecer consciente e inteligentemente en posesión del mecanismo inferior de sus cuerpos; además deben saber qué centro de ese cuerpo emplean mientras trabajan síquicamente, y aprender a observar, como almas, el mundo de ilusión en el cual emprenden el trabajo; desde su posición elevada y pura deben ver con nitidez, oír con claridad e informar con exactitud, y de este modo servir a su era y generación, haciendo del plano astral un lugar bien conocido de actividad familiar y acostumbrando al género humano a llevar una existencia donde sus semejantes experimenten y sigan el sendero.

En la venidera era acuariana la humanidad establecerá una cultura sensible a los valores espirituales más sutiles y superiores, más una civilización libre de espejismo y de gran parte de la ilusión que hoy cobra a los pueblos arios, y traerá una vida racial que será incorporada por esas formas que eliminarán la brecha que existe en la actualidad, libre de lo que ahora conocemos como enfermedad del peor tipo, aunque prevalecerán, lógicamente, la muerte y ciertos tipos de desintegración corporal que pueden conducir eventualmente a la muerte. El vencimiento de la muerte no se produce por la eliminación de los males corporales, sino estableciendo esa continuidad de conciencia que conduce del plano físico de la vida, a la existencia subjetiva interna. Grupos como el tercero pueden ser los custodios de este estado del ser, siendo su problema, por lo tanto, desarrollar esa continuidad de conciencia que abrirá las "puertas a la vida y disipará el temor a lo conocido que desaparece".

jueves, 29 de abril de 2010

DIETA para aspirantes y discipulos aconsejada por el Maestro Tibetano

Esta regla puede aplicarse a la conocida norma de que el discípulo debe de ser estrictamente vegetariano. La naturaleza inferior se embota y densifica y la llama interna no puede brillar cuando se incluye la carne en la dieta. Esta regla es rígida e inviolable para los solicitantes de la iniciación. Los aspirantes pueden o no consumir carne, según prefieran, pero en cierta etapa del sendero es esencial la abstención de cualquier tipo de carne y es necesario vigilar con estricta atención la dieta. El discípulo debe de limitarse a las verduras, cereales, frutas y legumbres, pues sólo así será capaz de construir el tipo de cuerpo físico que pueda resistir la entrada del hombre real que ha permanecido ante el Iniciador en sus vehículos sutiles. Si no hiciera esto y pudiera recibir la iniciación sin haberse preparado de este modo, el cuerpo físico sería destruido por la energía que fluye a través de los centros recientemente estimulados y surgirían graves peligros para el cerebro, la columna vertebral y el corazón.

El cuerpo físico, construido con ayuda de la carne, los alimentos y bebidas fermentadas y nutrido en un ambiente en el que el aire fresco y puro y la luz del sol, no son los factores más importantes. Aquí generalizo; me refiero a las masas y no al ansioso e incipiente estudiante de esoterismo (la ciencia del sonido). Durante largos siglos las razas occidentales se han nutrido básicamente con alimentos en estado de descomposición y fermentación y el resultado puede ser observado en los cuerpos inaptos para cualquier esfuerzo como los que impone el esoterismo, obstaculizando el límpido resplandor de la vida interna. Cuando las frutas y legumbres frescas, el agua limpia, las frutas oleaginosas y los granos crudos y cocidos constituyan la dieta exclusiva de los hijos de los hombres, entonces se construirán cuerpos aptos para ser vehículos de Egos evolucionados.

No pueden dictarse reglas rígidas o ascéticas, excepto la regla inicial de prohibición absoluta -para todos los que solicitan la iniciación- de carnes, pescados, licores y tabaco. Para quienes pueden soportarla, es mejor eliminar de la dieta los huevos y el queso, aunque esto no es en modo alguno obligatorio; pero para quienes están desarrollando facultades psíquicas de cualquier tipo, es aconsejable abstenerse de consumir huevos y moderarse en el queso. La leche y la mantequilla, entran en diferente categoría y la mayoría de los iniciados y solicitantes consideran necesario incluirlas en la dieta. Pocos pueden subsistir y retener todas las energías físicas con la dieta vegetariana, pero allí está encerrado el ideal, y como bien se sabe, éste rara vez se logra en este periodo de transición.

A este respecto Vicente Beltrán decía que esta es una dieta ideal en una sociedad ideal.

Conviene recalcar dos cosas; primero, la necesidad del sentido común del solicitante, factor del cual se carece frecuentemente. Los estudiantes deberían recordar que los fanáticos desequilibrados no son miembros deseables para la Jerarquía. El equilibrio, el justo sentido de la proporción, la debida consideración de las condiciones del medio ambiente y un sensato sentido común, es lo que caracteriza al verdadero esoterista. Cuando existe el verdadero sentido del buen humor, muchos peligros pueden evitarse. Segundo el reconocimiento del factor tiempo y la capacidad de efectuar lentamente los cambios en la dieta y en los hábitos de toda la vida. En la naturaleza todo progresa lentamente y los solicitantes deben aprender la verdad oculta de la frase "apresúrate despacio". El proceso de eliminación gradual es generalmente el sendero de la sabiduría y en este periodo eliminatorio, bajo condiciones ideales, que raras veces existen, debe de abarcar la etapa que llamamos del aspirante, y realice el ajuste de su dieta.

El cuerpo físico no debe de ser el principal punto de atención del aspirante; éste responde automáticamente a la conciencia que se desenvuelve lentamente en todos los reinos de la naturaleza; permanece siendo aquello sobre lo cual se trabaja y no lo que posee una influencia innata propia; no tiene importancia en el proceso activo ya que es el receptor y no lo que inicia la actividad. Lo importante es la conciencia en desarrollo, la respuesta del hombre espiritual interno a la vida, circunstancias, acontecimientos y medio ambiente. El cuerpo físico responde. Cuando el cuerpo físico llega a ser erróneamente objeto de atención, se produce la retrogresión he aquí porque toda profunda atención a las disciplinas físicas, al vegetarianismo, a los regímenes y ayunos y a los actuales tipos de las así llamadas curaciones mentales y divinas, son indeseables y no están de acuerdo con el plan proyectado. Por consiguiente, poner excesivo énfasis sobre el cuerpo físico y considerarlo indebidamente, es reaccionario y similar a la adoración al becerro de oro, es volver a aquello que en un tiempo fue importante, pero que hoy en día debe relegarse a una posición menor y por debajo del umbral de la conciencia.

El cuerpo físico está siempre condicionado por causas internas; nunca él mismo es, intrínsecamente, una causa. En el actual sistema solar, y, en nuestro planeta, es automático, afectándolo las causas generadas en los planos internos y por la actividad del alma. El cuerpo físico no tiene verdadera vida propia, sino que en este ciclo, simplemente se limita a responder a impulsos que emanan de otra parte...

Para aquellos que se preparan para servir o recibir alguna iniciación es necesario disciplinar los cuerpos y lograr la construcción de estos con materia sutil procedente de los subplanos superiores y la eliminación de la materia inferior y más burda. Esto es necesario ya que resulta imposible, para quienes poseen cuerpos toscos, hacer contacto con una vibración elevada. Al Ego le es imposible transmitir el conocimiento y guía superior por medio de un cuerpo físico burdo, y, también a las elevadas corrientes del pensamiento hacer impacto sobre un cerebro poco evolucionado... Por eso el refinamiento del cuerpo físico es esencial, efectuándose de varias maneras, todas razonables y útiles.

Alimentos puros: Esto requiere un régimen vegetariano elegido con inteligente discernimiento; alimentación basada en vegetales y frutas que vitalicen; evitar comer demasiado, ya que un poco de alimento puro correctamente asimilado es todo lo que el discípulo necesita, alimentos tales como leche, miel, pan integral, todos los vegetales en contacto con el sol, muchas naranjas, plátanos, pasas, nueces, algunas patatas, arroz integral ... y repitiéndome, comer sólo la cantidad justa para asegurar la actividad corporal.

Limpieza: La condición vital es el abundante uso del agua, interna y externamente.

Dormir: Se debería dormir siempre entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana... y en lo posible al aire libre. (Escrito en el marco de la sociedad inglesa de mediados del siglo XX)

Luz solar: Se ha de procurar estar frecuentemente en contacto con el sol y con la vitalización que proviene de sus rayos. El sol mata los gérmenes y libra de las enfermedades.

En un futuro próximo se dispondrá del conocimiento necesario para poder refinar más rápidamente el cuerpo físico: El empleo de las luces coloreadas y el estímulo por la música.

En el manejo de la electricidad se halla oculto mucho de lo que concierne a la vivificación de los cuerpos, especialmente ahora el cuerpo etérico. El sol es principalmente útil para vitalizarlo. El calor del sol es fuerza eléctrica adaptada a las necesidades de la inmensa mayoría de seres en todos los reinos de la naturaleza. A medida que se progresa, podrá intensificarse esta fuerza en casos individuales... en esto reside uno de los secretos de la iniciación.

El refinamiento del cuerpo etérico coincide con el físico. El método consiste principalmente en vivir expuesto a la luz solar, en protegerse del frío y en la asimilación de cierta combinación de vitaminas.

Para el refinamiento del cuerpo emocional, el procedimiento es diferente ya que es meramente un gran reflector ; toma el color y el movimiento de lo que le circunda ; recibe la impresión de todo deseo transitorio; hace contacto con cada capricho y fantasía del medio ambiente; cualquier corriente lo moviliza ; todo sonido lo hace vibrar , a menos que el aspirante impida tal condición y lo entrene para recibir y registrar nada más que las impresiones que le llegan del nivel intuitivo, vía el YO superior y consiga un perfecto espejo y reflector, procurando que refleje sólo el cuerpo causal y se mueva sólo en determinada dirección, y no según sus deseos o pensamientos.

El cuerpo emocional se puede describir como quieto, sereno, imperturbable, tranquilo, en reposo, limpio y claro como un espejo bruñido y que transmita nítidamente los anhelos, deseos y aspiraciones del Ego, no los de la personalidad. Hay varios métodos para obtener esto, unos dirigidos por el aspirante y otros por el Maestro:

Haciendo resaltar todos los móviles y anhelos de orden superior e inhibiendo los inferiores.

Intentando constantemente y diariamente establecer contacto con el YO Superior, y reflejar en la vida sus deseos. Al principio se cometerán errores; pero poco a poco la polarización del cuerpo emocional se transferirá gradualmente a cada subplano hasta llegar al más elevado.

Destinar determinados períodos diarios a aquietar el cuerpo emocional. En la meditación se insiste mucho en el apaciguamiento de la mente; pero el aquietar el cuerpo emocional es el paso previo. Cada estudiante tiene que descubrir por sí mismo a que vibraciones violentas cede mas fácilmente, ya sea temor, preocupación , deseos personales de cualquier índole, amor personal a alguien o a algo, desaliento, excesiva sensibilidad a la opinión pública... entonces tiene que sobreponerse a tal vibración e imponerle un nuevo ritmo.

Trabajando sobre el cuerpo emocional durante el sueño, bajo la dirección de Egos más avanzados, que trabajan guiados por un Maestro, estimulando o aminorando las vibraciones, mediante la aplicación de ciertos colores o sonidos.

El refinamiento del cuerpo mental es el resultado de un arduo trabajo y discriminación. Se necesitan tres cosas antes de llegar al plano donde se adquiere la unidad mental y de obtener la conciencia causal.

Claridad mental, no sólo cuando se trata de temas que despiertan interés, si no de todas las cuestiones que afectan a la humanidad. Esto involucra manipulación de materia mental y la capacidad de definir. Significa la capacidad de construir formas mentales con materia del plano mental y utilizarlas para ayudar al mundo. Quien no piensa con claridad y posee un cuerpo mental incipiente vive confuso y tal hombre confuso es cómo un ciego que guía a otros ciegos.

Habilidad para aquietar el cuerpo mental, para que las ideas de los niveles abstractos y de los planos intuitivos encuentren una placa receptora en la que puedan concienciarse.

Un proceso definido llevado a cabo por el Maestro con la aceptación del discípulo que consolida de forma permanente los esfuerzos y los resultados adquiridos penosamente durante muchos años. La fuerza eléctrica o magnética aplicada en cada iniciación, produce un efecto estabilizador y hace que los resultados alcanzados por el discípulo sean duraderos. La iniciación marca un logro permanente y el comienzo de un nuevo ciclo de esfuerzo.

La perseverancia firme e inconmovible, que no reconoce tiempo ni obstáculos. Esta actitud de perseverar explica por qué, el hombre que pasa desapercibido, alcanza frecuentemente la iniciación antes que el genio o de aquel que atrae la atención. La aptitud de trabajar con ahínco es muy deseable.

No se analicen demasiado para ver si progresan ya que en eso se pierde un tiempo y energía preciosos. Olviden su propio adelanto al aplicar las reglas y al ayudar a los demás. Haciendo esto vendrá súbitamente la iluminación. Por el trabajo incesante y el intenso esfuerzo por ajustarse a la ley y amar a todos, se ha acumulado en vuestros cuerpos el material que hará posible que pueden permanecer ante la presencia del Hierofante. La gran Ley de atracción los conducirá hacia Él y nada puede oponerse a la Ley.

Ninguna dieta puede ser del todo apropiada para un grupo de personas de diferentes rayos, diferentes temperamentos, equipos y edades diversas. Cada individuo difiere totalmente de otro, en algunos puntos; debe investigar que necesitan como individuo, como pueden satisfacerse mejor los requisitos corporales y qué tipo de sustancia le permitirá prestar mejor servicio. Cada persona debe descubrirlo por sí misma. No hay régimen alimentario grupal. Tampoco es obligatorio eliminar la carne ni mantener un estricto régimen vegetariano. Existen periodos en la vida y a veces encarnaciones enteras, en que el aspirante se somete a una disciplina alimentaria, así como en otros periodos, o en toda una vida, se exige temporariamente un estricto celibato. Pero hay otros ciclos de vidas y encarnaciones donde el interés del discípulo y el servicio que presta, se orienta hacia otra dirección. Hay encarnaciones posteriores donde ya no existe un constante pensamiento sobre el cuerpo físico, y el hombre actúa libre de complejos dietéticos y vive sin concentrarse en la vida de la forma , ingiriendo los alimentos disponibles con los cuales puede mantener una vida eficiente en todos los planos de existencia. En el pasado se consideraba esencial seguir un régimen vegetariano como preparación para recibir ciertas iniciaciones: pero no siempre es así, pues muchos discípulos creen que se están preparando prematuramente para la iniciación.

Uno de los varios grupos de devas constituye el aura de la salud, ya sea colectiva o individual, en los tres reinos intermedios de la naturaleza (vegetal, animal y humano). El hombre entra en contacto con ellos por medio de la medicina, y ya empieza más o menos a reconocerlos. Uno de los grandes errores que ha cometido la familia humana ha sido administrar al hombre drogas minerales para propósitos medicinales. Esto ha dado por resultado una combinación de sustancias dévicas que no estaban destinadas a ello. La relación del hombre con los reinos inferiores, especialmente con el animal y el mineral, ha dado lugar a una condición peculiar en el mundo dévico, tendiente a complicar la propia evolución dévica. El empleo de alimentos animales (y en menor grado la aplicación de los minerales como medicina) ha producido una mezcolanza de sustancia dévica y de vibraciones que no sintonizan entre sí. El reino vegetal está en una situación totalmente diferente, y, parte de su karma consiste en proveer de alimentos al hombre; esto ha dado por resultado una necesaria trasmutación de la vida de ese reino a la etapa superior (la animal es su meta). La trasmutación de la vida vegetal ocurre necesariamente en el plano físico, de allí su disponibilidad como alimento. La trasmutación de la vida animal tiene lugar en los niveles kama-manásicos (astral-mental) a esto se debe que no esté disponible, entendido esotéricamente, el animal como alimento para el hombre. Éste es un argumento en favor de la vida vegetariana que es necesario considerar.

El desarrollo del ojo físico, se lleva a cabo de acuerdo a la Ley, e inevitablemente toda la raza humana logrará ese doble enfoque que permitirá al hombre ver también las formas etéricas. En la etapa actual su incapacidad para hacerlo, reside mayormente en la falta de vitalidad pránica. Tal resultado se debe principalmente a las malas condiciones de vida y al abuso de los alimentos. La tendencia general que existe por lograr condiciones de vida correctas y puras, el retorno a las costumbres más simples y sanas , la gran necesidad de higienizarse, de aire puro, de luz solar y el gran deseo por ingerir alimentos de frutos oleaginosos, darán por resultado, inevitablemente, una rápida asimilación de los fluidos pránicos. Esto producirá ciertos cambios y mejoras en los órganos físicos y en la vitalidad del cuerpo etérico.

La GLÁNDULA PINEAL (de la que tanto nos gusta hablar), está sujeta a dos líneas de estímulo: Primero, la que emana del Ego mismo, vía los centros etéricos de fuerza. Este descenso de energía egoica (resultado del despertar de los centros por medio de la meditación y de la espiritualidad de la vida), hace impacto sobre esta glándula, y en el transcurso de los años aumenta gradualmente su secreción y su tamaño, comenzando un nuevo ciclo de actividad.

La segunda línea de estímulo que afecta a la glándula pineal es consecuencia de la disciplina del cuerpo físico y su sometimiento a las leyes del desarrollo espiritual (las leyes de la materia y luego del alma). Cuando el discípulo vive una vida ordenada, no consume carne ni pescado, no fuma ni bebe alcohol y practica la continencia, la glándula pineal ya no está atrofiada, sino que puede retomar su primitiva actividad.

DIETA para aspirantes y discípulos. (Citadas en los libros de Alice A. Bailey)

miércoles, 21 de abril de 2010

ABORTO


El hecho de interrumpir un embarazo no representa pérdida de tiempo alguna para el alma. Es más importante tener hijos deseados que se puedan atender con amor y ofrecerles educación correcta, dentro del marco de un hogar estructurado, que tener hijos porque “Dios lo ha querido”. Si bien hay un acuerdo entre las almas de los padres y el futuro bebé, no siempre es posible atender adecuadamente ese regalo. El alma apenas si está implicada en el cuerpo en formación del bebé. El alma lanzó sus átomos permanentes en el óvulo para que los devas constructores formaran el cuerpo de acuerdo al karma acordado...

Según decía Vicente Beltrán Anglada, estamos aprendiendo a ser dioses creadores y dentro de esa decisión de abortar hay toda una serie de pensamientos que llevan implícita una lección. Es en esa elección en la que aprendemos de múltiples impactos emocionales y mentales una dura lección que las madres aprenden el valor de aceptar una responsabilidad tan grande.

En estos momentos de transición entre eras, hay una gran afluencia de cuerpos que quieren ser testigos de la gran cantidad de impactos cambiantes del ambiente social, religioso, político, económico, etc. Nosotros podemos ofrecer ese campo de experiencia para esas almas. También habríamos de tener presente que casi todas las almas preparadas para este periodo del naciente acuario ya están encarnadas por lo que hay multitud de almas que vienen más que nada a sufrir y a mostrarnos el lado más denso del amor y de la compasión. No hay energías que se desperdicien, todo lleva implícito una lección oculta que sólo el alma es capaz de captar y sintetizar.

EUTANASIA

La eutanasia consiste en ayudar de forma activa a que alguien, que no quiere seguir viviendo, pueda dejar este plano físico sin sufrir. Las leyes de casi todos los países lo prohíben por ignorar algunos conceptos básicos.

La vida es un constante aprender-enseñar aprovechando todas las circunstancias por las cuales vamos pasando. Cuando alguien tiene una enfermedad grave o cualquier inconveniente que le impide seguir moviéndose con entera libertad por el mundo, se siente en gran parte como desconectado del mundo y también que su vida ha dejado de tener sentido, su alma no está aprendiendo nada nuevo, aunque quizás no sienta que esa nueva lección sea la paciencia con sus variados nombres. Habríamos de considerar si no están enseñando a la clase médica y a sus allegados muy diferentes aspectos de la compasión.

Cuando la situación del paciente es extrema, habría que procurar facilitarle los medicamentos necesarios para que su traspaso se efectuara sin dolor y de forma rápida. ¿En qué me baso para hablar de esa manera? Pues es que considero que el cuerpo humano está conectado al espíritu por dos hilos, uno de la conciencia constituido por el alma y su conexión cerebral y el otro hilo de la vida que va desde el corazón a la mónada.

El alma ya hace tiempo que había cortado ese hilo de la conciencia y eso convierte a ese cuerpo en una especie de vegetal viviente. Ya vemos cómo las estadísticas nos muestran las muy escasas oportunidades en que esa situación se hace reversible. Creo que cuando eso sucede es que el alma ha captado alguna variable y usando la ley de economía de esfuerzo, decide conectarse nuevamente a ese cuerpo.

El Maestro Tibetano nos dice lo siguiente sobre este tema:

Algunos estudiantes están preocupados por el organizado esfuerzo que se realiza para legalizar la eutanasia, y tienen sus dudas sobre si debe otorgarse a los médicos el poder de vida o muerte...

El problema que presenta una consideración de la práctica de la eutanasia propuesta, no existirá cuando se obtenga la continuidad de conciencia que niega la muerte. Ello significa que llegará un momento, en el desarrollo racial, en que el alma sabrá que ha llegado al término de su ciclo de vida física, y se preparará para retirarse de la forma con plena conciencia. Sabrá que ya no necesita los servicios que presta la forma y que ella debe ser descartada. Sabrá que su sentido de percepción, enfocado en la naturaleza mental, es suficientemente fuerte y vital como para llevarla a través del proceso y episodio de la abstracción. Cuando el hombre haya desarrollado esta conciencia y el proceso sea reconocido por la profesión médica y los estudiantes científicos del mecanismo humano, entonces toda la actitud hacia la muerte y sus procesos, involucrando, como lo hacen, el dolor y el sufrimiento, serán alterados materialmente. Cuando al hombre le llegue el momento de morir, tendrá a su disposición ciertos métodos de liberación que, desde el punto de vista general, podrán ser considerados como involucrando la eutanasia. Los métodos de abstracción se estudiarán y aplicarán cuando se acerca la muerte, y el proceso será considerado como el retiro del alma y también como liberación y emancipación. Este momento está más cerca de lo que se imaginan.

PROFECIAS

Este tema es bastante abstruso y complejo de explicar en unas pocas líneas. Ya vemos que hay un muy reducido grupo de personas que han tenido esa facultad de penetrar en las brumas del tiempo y ver con claridad meridiana lo que el futuro aguarda a la humanidad o a personas concretas.

Se me ocurren varios nombres en estos momentos: Nostradamus, Malaquías, Cayce,…

Malaquías era un monje que desde el siglo XV la iglesia, en vista de lo acertado de sus profecías, decidió convertirlo en santo. Sus profecías se basan en la sucesión de los papas y sus símbolos. Parece que estamos actualmente en el penúltimo de la lista. Cuando muera este Papa, subirá al trono “de este mundo” el llamado “Pedro el romano”, que unirá bajo su reino a todos los rebaños dispersos del mundo. ¿Significará esto que será el fin del reinado de esta iglesia católica? Quizás sea el significado más evidente; pero yo no soy profeta, aunque por lo que se está esperando que acontezca en el mundo, sí que es posible.

¿Qué se está esperando en el mundo? Pues que Cristo se dé a conocer de forma abierta y nos acerque a una nueva ética de amor y de fraternidad, fuerzas que acuario emite para todos la humanidad.

Nostradamus, médico conocedor de ciertas fórmulas químicas, tuvo la fortuna de ver el futuro de forma bastante general. Predijo tantas cosas en su tiempo, que para evitar el castigo de la Inquisición, tiró al aire las cuartetas que había escrito y luego las recogió para evitar así el orden cronológico con que las escribió. Recuerdo que una de sus predicciones más sonadas fue la descripción de la caída de las torres gemelas de la nueva ciudad.

MILAGROS

Como diría un buen amigo mío, catedrático de física, en esos casos están actuando unas leyes cuyos mecanismos desconocemos. Yo estoy convencido que es totalmente aplicable aquello que dijo Jesucristo “si vuestra fe fuera como la de un grano de mostaza, seríais capaces de mover montañas”.

Este es el quid de la cuestión. Si tenemos fe en algo o en alguien, se producirían más curaciones. A Lourdes, por poner un ejemplo, van cada año más de 1 millón de personas “esperando” o “deseando” ser curados de sus dolencias; pero apenas unos 7.000 dicen haber sido sanados. Y es que van allí sin fe, sólo “a ver” si se curan.

Los milagros son tan raros, que ni la propia iglesia los reconoce a la primera. Cuando se reporta una curación, es estudiada por un comité de médicos y si tiene suficientes pruebas demostradas, pasan el caso a la iglesia, quienes han de estudiar todo meticulosamente para reconocer cómo tal esa curación. Parece que sólo tienen reconocidos 70 casos de ese cúmulo de casos.

La mente es capaz de generar un flujo de energía capaz de producir la sanación de los cuerpos. Repito, de los cuerpos, pues lo importante para el alma es que esa curación sea de toda la personalidad y no sólo del apéndice físico y de permitir que esos cuerpos sean capaces de seguir aprendiendo algunos matices de la vida y más cuando antes se tenía una personalidad deficiente o enferma.

Vemos esta curiosa dicotomía, la iglesia no cree en los milagros y sin embargo la ciencia sí que cree en ellos, cuando están bien documentados, sólo investiga las leyes que actúan en el proceso que conduce a la sanación.