sábado, 31 de julio de 2010

CRISIS DEL DISCIPULO SEGUN SU EDAD

LAS CRISIS DEL DISCIPULO (Extractos de libros del MT)

Quienes enseñamos, vigilamos y guiamos el desarrollo esotérico del Hombre, sabemos que si a la edad de cincuenta y seis (56) años no se estableció cierta medida de fusión, raras veces se logra más adelante.

Después de esa edad el hombre podrá permanecer en la etapa alcanzada y fomentar su aspiración, pero el surgimiento dinámico de la personalidad en la voluntad y en la vida del alma es muy poco común lograrlo. Cuando se alcanza antes de los cincuenta y seis (56) años, es realmente posible el progreso y desarrollo en el sendero del discipulado.

En toda vida existen ciertos puntos clave que son factores decisivos y con frecuencia liberadores. Uno de estos puntos tiene lugar cuando el discípulo se acerca a los treinta y cinco (35) años y otro al cumplir cuarenta y dos (42)

Otro punto clave se produce siempre a los cincuenta y seis (56) años, y a los sesenta y tres (63) años pasará otra crisis, como en la vida de todos los discípulos, crisis y suprema oportunidad, y para ello debe prepararse debidamente.

Cuando el discípulo llega a los cuarenta y nueve (49) años debería estar claramente definido el sendero del servicio en su vidas.

Es interesante observar que la iniciación se recibe a menudo (y podría decir generalmente), después de haber cumplido medio siglo (50), y es así porque si el discípulo tiene poder de resistirla y el entusiasmo requerido -con ello quiero decir propósito dinámico-, podrá confiarse en que manejará sabiamente los poderes conferidos, manifestará el equilibrio necesario y seguirá su camino externo con humildad y prudencia.

Tenemos aquí por lo tanto cinco períodos de crisis en la vida del individuo. El reflejo de esta quíntuple experiencia en la vida individual se efectúa en el siguiente orden, durante la vida del aspirante común inteligente, que responde a, y saca provecho de la civilización y la educación de la época actual:

La apropiación de la envoltura física. Tiene lugar entre los cuatro (4) y los siete (7) años, cuando el alma, que hasta ese momento había influido, toma posesión del vehículo físico.

Una crisis durante la adolescencia, en la que el alma se apropia del vehículo astral. La gente no reconoce esta crisis y sólo el psicólogo común la percibe tenuemente debido a las momentáneas anormalidades que presenta, el cual no reconoce la causa sino únicamente los efectos.

Una crisis similar ocurre entre los veintiuno (21) y los veinticinco (25) años, en que el alma se apropia del vehículo mental; entonces el hombre común debería empezar a responder a las influencias egoicas, y en el caso del hombre evolucionado frecuentemente lo hace.

Una crisis entre los treinta y cinco (35) y los cuarenta y dos años (42), en que se establece el contacto consciente con el alma; entonces la triple personalidad comienza a responder como unidad, al impulso del alma.

Durante los restantes años de vida debería establecerse una acrecentada y fuerte relación entre el alma y sus vehículos, lo cual conduce a otra crisis entre los cincuenta y seis (56) y los sesenta y tres años (63). De esa crisis dependerá la futura utilidad de la persona, de si el ego continuará utilizando los vehículos hasta la vejez, o si tendrá lugar un retiro gradual de la entidad que mora internamente.

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Habrás observado que estas edades son múltiplos del número 7, que corresponden con posiciones del planeta Saturno en la Carta natal del aspirante. Las crisis más importantes son las que se producen a los 35/36 años, momento en el que el alma toma plena posesión de la personalidad y finalmente a los 63/65 años. Esas cifras son aproximadas, ya que depende de la latitud de nacimiento.
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La foto de las manos ha sido grabada en una exposición en el Caixa Forum de Barcelona

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