viernes, 6 de agosto de 2010

TERCERA PROFECIA DE FATIMA

Este es el texto íntegro de la presunta tercera profecía de Fátima tal y como la publicó el diario LA VANGUARDIA hace unos años. Este diario es el de mayor difusión de Barcelona.


Creo recordar que este texto es bastante parecido a otro atribuido a Nostradamus.

Compilando estas profecías con aquellas de San Malaquías, podríamos aventurar a pensar que el fin de la Iglesia Católica está bastante cercano en el tiempo.


TERCERA PROFECIA DE FATIMA

Jesús, María y José,

Tercera parte del Secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la cueva de Iría-Fátima.

“Escribo en obediencia a Vos, dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre, vuestra y mía.

“Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centellando emitía llamas que parecía que iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él;

el Ángel, señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: “Penitencia, penitencia, penitencia!”. Y vimos en una inmensa luz que es Dios: algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él, a un obispo vestido de blanco, hemos tenido el presentimiento de que es el Santo Padre. También a otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una Cruz de maderos toscos, como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino, llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de fuego y flechas; Y del mismo modo murieron unos tras otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones.

Bajo los dos brazos de la cruz, había dos Ángeles, cada uno de ellos con una jarra de cristal, en las cuales recogían la sangre de los mártires y regaban con ellas las almas que se acercaban a Dios.

Tuy 3.1.1944

No hay comentarios:

Publicar un comentario