lunes, 18 de octubre de 2010

BUDISMO Y RELIGION

¿Es el Budismo una Religión?

A menudo hablamos de Siddharta, el joven que llegó a ser conocido como el Buda, como si fuese un dios. El hecho es que no era más que un simple hombre indio, un ser humano como usted y yo. Pensamos en él como una especie de súper-genio por haber logrado un completo despertar espiritual, pero en realidad su verdadero genio fue demostrar cómo cada uno de nosotros puede alcanzar el mismo despertar que él logró. Lo describimos como un príncipe y un miembro de la élite de la realeza de su tiempo, y creemos que eso debe de haberle dado una ventaja sobre nosotros, pero la realidad es que hoy la mayoría de nosotros probablemente esté en mejores términos materiales que Siddharta.

Hablamos de su reino y así sucesivamente, pero lo que el príncipe Siddharta tenía era en realidad no más de lo que se puede encontrar en cualquier hogar de clase media estadounidense. Él podría haber tenido más esposas, pero usted tiene más artefactos, más tecnologías, servicios y facilidades. Siddharta no tenía un refrigerador, y usted si. No tenía WiFi, o un blog, o Facebook o Twitter. Él podría haber tenido más casas y tierra, pero usted tiene una cama más cómoda que la que él tuvo. Usted tal vez tenga una de esas camas nuevas de la era espacial de Tempur-Pedic. Piense en la cantidad de tiempo que uno pasa en la cama, y lo importante que es su cama. Le garantizo que Siddharta tenía una cama peor que la que usted tiene.

El punto es, no hay que mitificar la vida de Siddharta y pensar que su despertar espiritual se debió a sus circunstancias especiales. La mayoría de nosotros hoy en realidad vivimos en condiciones muy similares a las de Siddharta, en términos de nuestra situación material.

Siddharta era un buscador de la verdad, nada más. No miraba a la religión, como tal - no estaba especialmente interesado en la religión. Él estaba buscando la verdad. Estaba buscando un auténtico camino de liberación del sufrimiento. ¿No estamos todos buscando lo mismo? Si nos fijamos en la vida de Siddhartha, podemos ver que encontró la verdad y la libertad que buscaba sólo después de que abandonó las prácticas religiosas. ¿No es eso importante? El que se convirtió en el Buda, el “Despierto”, no encontró la iluminación través de la religión - la encontró cuando empezó a dejar atrás la religión.

El Señuelo de los Atavíos Religiosos
Mucha gente prefiere pensar en el budismo como una religión. Es fácil ver por qué, cuando en el budismo abundan los atavíos religiosos: los rituales, los cantos y las estatuas de oro reposando en el santuario. El mismo Buda nunca quiso ser deificado con ningún tipo de iconos; al principio les dijo a sus estudiantes: no a los iconos y los cultos. Pero se cuenta que había un estudiante muy dedicado que persistió molestando y solicitando su permiso para hacer una estatua de él, hasta que finalmente el Buda accedió y permitió que se hiciera la primera imagen. Y ahora tenemos todos esos elaborados iconos de oro que parecen excavados de una pirámide egipcia. Es bueno tener estos recordatorios, pero debemos recordar qué es lo que son: recordatorios de algo, un ejemplo a seguir, no ídolos que se adoran.

Si nuestro propósito es convertir el budismo en una religión, eso está bien - en los Estados Unidos tenemos la libertad de expresión y la Declaración de Derechos. Podemos convertir el budismo en una religión, o en una rama de la psicología, o en un programa de auto-ayuda, o lo que queramos. Pero si estamos buscando la iluminación, no la vamos a encontrar a través de la relación con el Buda como un ídolo religioso. Al igual que Siddhartha, encontraremos el real despertar espiritual sólo cuando empecemos a dejar atrás nuestras ideas fijas sobre la práctica religiosa. Al ver al Buda como un ejemplo y siguiendo su ejemplo - recreando en nuestra propia vida su búsqueda de la verdad, su valor y su espíritu abierto - que es el verdadero poder del budismo más allá de la religión.
La Verdad no Tiene Religión
Siddharta se convirtió en un verdadero Buda a través de su fracaso en la religión. Vio que las prácticas ascéticas que había estado trabajando no conducían a la verdadera liberación, así que las dejó atrás. Pero él tenía cinco colegas que continuaron sus prácticas religiosas de ascetismo, y consideraban Siddharta como un fracaso. Desde su punto de vista, él no pudo lograrlo, y por eso se dio por vencido. Más tarde, después de haber alcanzado la iluminación y ser conocido como el Buda, se convirtieron en sus primeros cinco discípulos, pero en el momento en que dejó atrás su programa religioso, lo consideraron como un fracaso. Me parece muy alentador. Como practicantes espirituales, debemos estar abiertos a ser un fracaso. Podemos animarnos por el hecho de que Siddhartha no encontró la iluminación a través de su gran éxito en las prácticas religiosas, sino a través de sus fracasos.

Como budistas, el ejemplo de Siddharta es el más importante para nosotros seguir. Fue un gran explorador de la mente y sus límites. Él era de mente abierta, buscador de la verdad, sin una agenda preconcebida. Él pensaba: “Está bien, voy a realizar estas prácticas religiosas y ver si puedo encontrar la verdad de esa manera”. Él realizó las prácticas, no encontró la verdad, por lo que abandonó la religión. Al igual que Siddharta, si realmente queremos la iluminación espiritual, tenemos que ir más allá de la religiosidad. Tenemos que dejar de aferrarnos a las formas, las ideas y prácticas religiosas preconcebidas.

La religión, si no nos relacionamos con ella hábilmente, puede atraparnos en otro conjunto de reglas. Encima de todas las normas ordinarias por las que estamos ya atrapados en este mundo, agregamos un segundo conjunto de normas religiosas. No estoy diciendo que haya nada malo en la religión o en las normas, pero deben tener claro lo que están buscando. ¿Quieren la religión y un conjunto de reglas a seguir, o quieren la verdad? La verdad no tiene religión, ni cultura, ni lenguaje, ni pies ni cabeza. Como dijo Gandhi, “Dios no tiene religión”. La verdad es la verdad.

Si usted está interesado en “encontrar al Buda” y seguir su ejemplo, entonces debe darse cuenta de que el camino que el Buda enseñó es ante todo un estudio de su propia mente y un sistema para el entrenamiento de su mente. Este camino es espiritual, no religioso. Su objetivo es el auto-conocimiento, no la salvación; la libertad, no el cielo. Y es profundamente personal. Sin su curiosidad, sus preguntas y su mente abierta, no hay camino espiritual, no hay viaje que hacer, incluso si usted adopta todas las formas de la tradición.

Escrito por Dzogchen Ponlop Rimpoche, quien es reconocido como uno de los principales maestros de meditación de su generación en las escuelas de budismo tibetano. Es reconocido por su agudo intelecto, humor y la lucidez de su estilo para enseñar

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