viernes, 11 de marzo de 2011

Constitución del mecanismo humano

Verás cómo siguiendo las líneas de energía, procedentes de la mónada, se forman y vitalizan los cuerpos.

A continuación puedes leer unas severas advertencias del MT sobre esas energias que conforman el mecanismo humano.

REGLA CATORCE

Quisiera puntualizar aquí otros dos asuntos, y así aclarar toda la situación. Existe mucha confusión respecto al tema de los centros y mucha enseñanza errónea, que desvía a la mayoría y causa muchas interpretaciones equívocas.

Primero, quiero establecer que no debería intentarse trabajo alguno, tal como el esfuerzo de despertar los centros, mientras el aspirante sepa que existen impurezas definidas en su vida, o que el cuerpo físico se halla en malas condiciones o enfermo. Tampoco debe ser emprendido cuando la presión de las circunstancias externas es tal, que no haya lugar ni
oportunidad para un trabajo tranquilo e ininterrumpido. Para realizar un
trabajo inmediato y enfocado sobre los centros, es esencial disponer de horas de aislamiento y estar libre de interrupciones. Recalco esto con insistencia para demostrar al estudiante ansioso que en este período de la historia hay muy
pocos cuyas vidas permiten esta reclusión. Sin embargo, es una circunstancia muy beneficiosa y no debe lamentarse. Sólo uno de cada mil aspirantes está en la etapa en que debería empezar a trabajar con la energía de sus centros, y quizás aun estimo que es demasiado optimista. Es mucho mejor que el aspirante sirva, ame, trabaje y se discipline a sí mismo, dejando a sus centros
desarrollarse y desenvolverse con más lentitud y por lo tanto con menos
peligro.

Los Chakras se desarrollarán inevitablemente, y el método más lento y seguro es (en la mayoría de los casos) el más rápido. Su desarrollo prematuro implica mucha pérdida de tiempo y trae, con frecuencia, la simiente de prolongados trastornos.

La excesiva estimulación de las células cerebrales es necesariamente uno de los resultados de la fusión, por un acto de voluntad, de los fuegos que circulan en el cuerpo humano. Tal estímulo puede provocar la locura o destruir la estructura celular del cerebro y, mediante la excesiva actividad de la vida celular, puede también inducir a la fricción interna entre ellas y producir tumores y abscesos cerebrales. Este aviso debe repetirse
constantemente.


El objetivo subyacente en todo trabajo de laya yoga (o con los centros o chakras) está basado en el hecho de que la energía de las células que componen el cuerpo o el aspecto materia (llamado en La Doctrina Secreta y en Tratado sobre Fuego Cósmico: "fuego por fricción"), debe ser fusionada con el fuego de la conciencia. Este último es energía presente en la materia y, sin embargo, diferente del fuego de la materia misma, que subyace en el sistema nervioso, y debido a lo cual produce sensibilidad y percepción. Cómo bien saben, es causa de la respuesta al contacto y confiere la capacidad de registrar impresiones. Este fuego es llamado técnicamente "fuego solar" y cuando se fusiona con el fuego de la materia y con el "fuego eléctrico" del más elevado aspecto divino, entonces el hombre llega a su plena manifestación y el gran trabajo es consumado. Pero es una empresa muy peligrosa cuando es inducida, antes de estar el mecanismo preparado para realizarla.

Esta triple fusión puede ser emprendida sin peligro, únicamente por una persona altamente organizada y perfecta, y por quien haya
adquirido la capacidad de enfocar su atención en la cabeza y, desde dicho
punto, puede dirigir todo 'el proceso de fusión. Implica la capacidad de
retirar la conciencia en el cuerpo etérico y al mismo tiempo mantener -con pleno conocimiento- un punto de contacto en la cabeza y, desde ese punto, dirigir al autómata, el cuerpo físico. Presupone, en caso de tener éxito, ciertas condiciones etéricas en el cuerpo. Una de éstas es el proceso de quemar o destruir (parcial o completamente) cualquier obstáculo que se encuentre en la columna vertebral que podría impedir la libre ascensión del fuego desde su
base, llamado comúnmente fuego kundalini, mantenido estático, latente y en potencia en el centro más bajo. Esta es "la serpiente dormida que debe ascender y
desenroscarse".

Cada centro de la columna vertebral está separado del de abajo y del de arriba por una red protectora entrelazada, compuesta de una curiosa mezcla de sustancia etérica y gaseosa. Esta tiene que ser quemada y disipada antes de poder actuar
libremente los fuegos del cuerpo. Existe una completa malla de nadis y centros y, constituye la sutil contraparte de los sistemas
nervioso y endocrino. Un poco de clara reflexión sobre esto demostrará la necesidad de un escrupuloso cuidado, porque evidentemente hay un efecto directo sobre el mecanismo externo y éste a su vez afectará definidamente lo que los sicólogos llaman conducta.

Existen cuatro de estas "redes" circulares entrelazadas, que se hallan entre los cinco centros de la columna vertebral y tres se encuentran en la cabeza. Estos tres
dividen la cabeza y forman una serie de cruces como una equis con una partición horizontal.


Este símbolo se parece mucho al pabellón militar de Gran Bretaña, que siempre ha tenido un significado esotérico para el estudiante, e
indica un punto en la evolución humana. Esta cruz en la cabeza separa el centro ajna (el centro entre las cejas) del centro coronario, porque está detrás de ese centro de la frente y, al mismo tiempo, forma un escudo protector entre los centros ajna y laríngeo.

Estas redes etéricas son en realidad discos, rotando o girando a velocidadades específicas, que difieren de los diferentes centros y
de acuerdo al punto de evolución del sistema de centros involucrados. Sólo
cuando estas redes son quemadas por los fuegos ascendentes y descendentes
pueden ser vistos los verdaderos centros. Muchos clarividentes confunden los centros con sus contrapartes protectoras, porque estas últimas tienen irradiación y luz propias.

A medida que la vida alcanza una vibración acrecentadamente elevada mediante la purificación y la disciplina, el fuego del alma, que literalmente es el fuego de la mente, hace que los centros también acrecienten su vibración, y esta
acrecentada
actividad provoca un contacto con las protectoras
"redes" o discos de energía pránica que están a cada lado. Así, mediante la interacción, se desgastan gradualmente, de modo que con el tiempo llegan a perforarse, si puedo utilizar un término tan inadecuado. Muchos aspirantes tienen la convicción de haber despertado el fuego kundalini en la base de la columna vertebral y
que, por consiguiente, progresan rápidamente, mientras que lo único que han logrado es quemar o "hacer desaparecer por fricción" la red, en un punto de la columna vertebral. Una sensación de quemadura o de dolor en cualquier parte de la columna vertebral, cuando no se debe a causas fisiológicas en la mayoría de los casos, es producida por la perforación de una de las redes, mediante la actividad de los centros relacionados con ellas. Esto
sucede muy frecuentemente en las mujeres en conexión con el centro plexo solar, y en los hombres en conexión con el centro sacro. Ambos centros -como resultado del desarrollo evolutivo- sumamente activos y altamente organizados, son la expresión de la naturaleza física creadora y del cuerpo emocional. Por
lo
tanto, una sensación de quemadura y dolor en la espalda indica generalmente indebida actividad de un centro, que produce resultados destructivos en el mecanismo protector, en vez de señalar superioridad o verdadero desarrollo espiritual.
Podría i
ndicar esto último; pero debería recordarse que donde hay verdadero progreso espiritual, el dolor y el peligro son prácticamente nulos.

Se ha hablado mucho del despertar del fuego kundalini y ha habido demasiada mala interpretación sobre la materia. Permítanme asegurarles que es sumamente difícil despertarlo, y sólo puede hacerse mediante un definido acto de voluntad, intenso enfoque mental y concentrada atención del
hombre, ubicado en el trono de la conciencia en la cabeza. La tradición
masónica establece claramente la enseñanza, en el hermoso ritual de elevar al Gran Maestro Masón. Sólo cuando hay un quíntuple esfuerzo unido y después de repetidos fracasos, circulará la vida
vivificadora a través de todo el cuerpo que da vida al verdadero hombre.