sábado, 28 de abril de 2012

EL FESTIVAL DE WESAK

FESTIVAL DE WESAK (Wesaki) Wesak es un tema muy esotérico. Es más bien un abrirse a unas energías desconocidas o más bien subconscientes. Tauro trae energías procedentes de la constelación de tauro y hasta llegar a nuestra tierra, pasa por muchos filtros, así que no podemos decir que es un tipo especifico de energía únicamente. Su portador tambien es Venus, que sería como la intuición que cubre la mente, así que eso nos daría una primera pista del tipo de herramienta a utilizar, la intuición. (la mente podría deformar su acercamiento al ser humano) En este festival, el Buda va añadiendo su energía personal, búdica (plano de la intuición) a la energía emanada del Cristo (amor-sabiduría). Estas dos, son las mas esotéricas que el discípulo puede captar y a las que se debería abrir durante esa lunación tan especial. Podría ser, que aprovechando esta conjunción tan fuerte, este año se decidan cosas muy importantes para la humanidad. La más importante y de mayor alcance seria la pronta exteriorización en forma física de Cristo y otra de mayor alcance temporal, que sería una emanación desde Shamballa de energías de primer rayo, que propicien la destrucción de aquello que está entorpeciendo el progreso de la humanidad. Esos obstáculos podrían ser el materialismo, las religiones, las políticas... y en general todo aquello que subyuga al hombre a otros hombres... Así que no te preocupes demasiado por concretar un acto o una meditacion especifica, simplemente ábrete a esas bendiciones cósmicas y tu añade la tuya propia en esos momentos o meditaciones que efectúes. La Gran Invocación es una herramienta extraordinaria, aprovéchala y entónala. Visualiza con toda la concentración e intensidad posibles sus energías, canalízalas y distribúyelas a toda la humanidad... con ello, tus cuerpos quedan purificados y bañados por las bendiciones divinas... Buena suerte y mucho ánimo. LA LEYENDA DE WESAK En la cordillera del Himalaya, hay un valle elevado, a poco más de 600 Km. al oeste de Lhasa y no lejos de Nepal. Está rodeado por altas montañas cubiertas por árboles y arbustos. El valle es de forma rectangular, y hacia el norte tiene un estrecho pasaje en cuyo frente se alza una enorme roca, de color blanco grisáceo y veteada con una sustancia brillante. Tiene unos tres metros de largo, por unos dos metros de ancho y poco menos de un metro de alto. El valle es en realidad una elevada planicie cubierta por una dura hierba de color verde oscuro, como una enorme alfombra. En el lado norte de la planicie hay una pequeño río que atraviesa un cañón lleno de pinos, y recorre unos pocos kilómetros hasta que desaparece en un claro lago azul. Alrededor del valle no hay viviendas. Sólo puede verse un templo budista y tres chozas en ruinas y dominandolo todo, puede verse el imponente Monte Kailás o Monte Mehru. Unos pocos días antes de la luna llena de Tauro, que habitualmente es en Mayo, pueden verse unas coloridas tiendas en las faldas de la montaña y cerca del río. Aumentan en cantidad a medida que se acerca la luna llena. Las personas de las ciudades circundantes, tribus nómadas, discípulos, lamas y grandes iniciados llegan hasta allí en procura de una festividad bella y sagrada que tiene lugar en la primera Luna Llena de Tauro. El día de luna Llena, toda la multitud, vestida con ropas limpias, predominantemente de color azafrán, se congrega en la parte sur del valle, dejando la parte noreste libre para los grandes seres. Se sientan en el suelo sobre sus pequeñas alfombras o mantas, de manera ordenada; lo hacen en total silencio, unción y meditación. Próxima la hora de la luna Llena, los Grandes comienzan a llegar con Sus blancos mantos para encontrarse con Sus discípulos y amigos e intercambiar bendiciones, sonrisas y unas pocas palabras joviales. Poco después, llegan tres grandes Señores en Sus cuerpos etéricos y permanecen frente a la enorme roca que mira hacia el norte. Son el Manu, el Cristo y el Maestro R. Mientras Ellos están allí en profundo silencio, todos los Maestros y los Grandes se congregan detrás de estos tres Señores, según su rango. Ante una señal dada, todos estos Grandes forman tres círculos concéntricos y empiezan a cantar. A medida que los cánticos se vuelven más profundos y rítmicos, los Visitantes etéricos se materializan y una figura gloriosa se torna visible en el centro de los círculos. Le llaman con varios nombres. Le llaman Maitreya, Boddhisattva, o el Cristo, el Señor de la Paz y del Amor. El es el Maestro de todos los Maestros que forman la Jerarquía Planetaria para llevar a cabo el Propósito divino de este planeta, conduciendo a la humanidad desde las tinieblas hacia la luz, desde lo irreal hacia lo real, desde la muerte hacia la inmortalidad. El Cristo aparece vestido con un manto blanco puro cayendo su cabellera en ondas sobre Sus hombros. Tiene el Cetro de Poder en Su mano, que Le dio el Anciano de los Días para esta ocasión. Ningún Maestro puede tocarlo excepto Cristo; el Maestro de todos los Ángeles y de todos los Maestros. En cada extremo del Cetro hay una gran empuñadura de diamante que irradia un aura azul y anaranjada de gran belleza. Los Iniciados que están en los dos círculos Le enfrentan en el centro, y cuando El se torna más visible, todos Ellos se inclinan ante Él y cantan un mántram de salutación y afirmación. Luego, estos círculos se transforman en un solo círculo y forman una cruz, en cuyo centro está el Cristo. Aquí nuevamente los cánticos potentes conmueven los corazones y las almas de los presentes, y más paz y bendiciones descienden sobre la muchedumbre. El próximo movimiento es un triángulo dentro del círculo, en cuyo ápice se alza el Cristo. Él está cerca de la roca y pone Su Cetro encima. En la roca puede verse un cuenco de cristal con ornamentaciones áureas, y guirnaldas de flores de loto cubren la roca y caen de las esquinas. Luego, realizan otro movimiento que es un triángulo cuyos lados se sobreimponen con los tres óvalos que se entrelazan en el centro del triángulo donde está el Cristo. El siguiente movimiento es una estrella de seis puntas, luego la estrella de Cristo, el pentagrama. Aquí Cristo está de pie, en el ápice, cerca de la roca; en la punta derecha, el Manu; en la punta izquierda, el Señor de la Civilización, el Maestro Rakowsky y un Gran Ser se alza en el centro y los otros dos Grandes en las puntas inferiores de la estrella. Aquí el cántico crea gran tensión en la muchedumbre, y Cristo, tomando Su Cetro de la roca, dice: "Estamos preparados, Señor, ven."... Luego pone nuevamente Su Cetro sobre la roca durante unos pocos instantes antes de la luna Llena, y los ojos de todos los presentes se vuelven hacia la roca. Tan sólo unos pocos segundos antes de la luna Llena, en el cielo azul aparece una mota de luz que se acerca lentamente, se aclara y transforma en la figura radiante del Señor Gautama Buda, sentado, con las piernas cruzadas, con un atuendo amarillo puro e inundado de formidable belleza de luz y color, Su mano derecha en alto, bendiciendo. Cuando llega a un punto que está sobre la roca, eclipsando a los tres Señores que ahora están cerca de ella, el Cristo pronuncia la Gran Invocación y todos los presentes caen prosternados, tocando la tierra con sus frentes. Esta Gran Invocación crea una corriente estupenda de energía que atraviesa los corazones de los aspirantes, discípulos e Iniciados... Este es el momento más sagrado del año, el momento en el que la humanidad y la Divinidad efectúan un contacto. En el tiempo exacto de la luna Llena, el Iluminado pasa a Cristo la energía del primer rayo, que Cristo recibe y transforma en voluntad al bien. Cristo, que es el Gran Celebrante, extiende Sus manos y toma el cuenco, lo alza por encima de Su cabeza y lo pone de nuevo sobre la roca. Entonces, los Maestros entonan himnos sagrados, y el Gran Iluminado, luego de bendecir a la muchedumbre, desaparece lentamente en el espacio. Cristo distribuye el agua bendita a los Iniciados y éstos a todos los que están presentes en el valle que llegan en procesión, llenan sus pequeños recipientes y se marchan en paz. De esta manera, una vez al año, en la primera luna llena de Tauro, la humanidad se carga con las energías de un Gran Amanecer, y a todos los discípulos sinceros se les presenta una extraordinaria oportunidad de expandir su consciencia y, consiguientemente, de servir a su semejantes. Hay una gran vida relacionada estrechamente con nuestro sistema solar, con nuestro Logos Solar y con nuestro pequeño planeta. La energía de esta gran Vida, de este gran Imán, penetra en nuestro sistema solar, en nuestro planeta, y en cada átomo, cada célula y cada forma, liberando progresivamente la chispa latente en ellos. Esta liberación progresiva es la causa de la radioactividad, de la sensibilidad, del deseo, de la aspiración, de la decisión, del Plan, de la finalidad, de la buena voluntad y de la voluntad al bien. La energía de esta gran Vida; del Gran Imán, se llama en nuestro idioma el principio de la libertad, la energía de la libertad, cuyo origen es la gran estrella Sirio. Se nos ha dicho que "Este gran sol Sirio es para nuestro Logos solar lo que la Mónada es para el hombre espiritual". Hay otros niveles de colaboración con el FESTIVAL DE WESAK. En una enorme sala del PALACIO DE WESAK, en cuya cancela de entrada figuran los nombres, escritos en fuego por cada uno de los miembros autorizados a penetrar en aquella sala de servicio, se reúnen multitud de discípulos y maestros, que en aquellos momentos mágicos están fuera de encarnación o bien tienen sus cuerpos durmiendo y siguen con expectación la ceremonia de aproximación de Buda al Cristo y a toda la humanidad. Añaden sus bendiciones a la generada en el Valle de Wesak por todos los miembros de la Jerarquía Planetaria y aspirantes a la misma. Ningún precio que se nos exija será demasiado elevado para ser útil a la Jerarquía en el momento de la Luna Llena de Tauro, el Festival Wesak; ningún precio es demasiado elevado para obtener la iluminación espiritual posible, particularmente en este momento. Djwhal Khul

viernes, 6 de abril de 2012

LOS 7 RAYOS


                                          LOS SIETE RAYOS.

Primer rayo, Voluntad o Poder: “el peregrino tenía una intención definida, y ésta lo llevaba más allá del muro. Al toparse con el obstáculo, juntó todas sus fuerzas y embistió contra la pared, atravesándola y continuando su camino. Tras él quedó una abertura por la que muchos le siguieron, aunque sin saber a dónde iban. No los vio”.

El 1º rayo avanza porque ha percibido un grado de verdad, y esa percepción de lo elevado lo llevará a ir directamente a la meta, subordinando todo lo restante. Eso implica que todo lo que se ponga en su camino será doblegado ante la potencia de su propósito, o al menos intentará hacerlo. Esta fidelidad en cierto sentido egoísta se encuentra en afinidad con el sentido del rayo, que es el de destruir lo que oculta la verdad y así sentar las bases para que afluya la luz.


Segundo Rayo, Amor – Sabiduría: “el peregrino buscaba conocer, y emprendió un viaje. Al ver el muro se preguntó qué había más allá. Sin saber cómo cruzar, se sentó y reflexionó. Gradualmente pudo ver con más luz y descubrió una puerta. La abrió y continuó su camino”.

Se aprecia aquí la intención clásica del 2º rayo, que suele optar por el reposo antes que actividad. Recordemos que el 2º es un rayo de aspecto y no de atributo, lo que entre otras cosas quiere decir que el énfasis de la energía se pone en la vivencia interna y no en la externa.

Esta energía actúa subjetivamente; por más que haya “movimiento atractivo” en el plano astral y reacciones de terceros, la causa reside “más arriba”. En ese sentido, la meditación es fundamental para este rayo, porque pone gradualmente al ser en contacto con la luz del alma, y desde allí sí atrae la solución a los problemas. No es asunto del 2º rayo dar soluciones concretas, sino atraer a quienes lo harán.

Por supuesto, en el caso corriente de una persona nunca existirá un 2º rayo en todos los vehículos (ni ningún rayo, como regla), y será natural que exista actividad, pero tengamos en mente lo antedicho como general y sepamos diferenciar cada energía, siempre operando en estrecha relación una con la otra.


Tercer Rayo, Inteligencia Activa:
 “el peregrino buscaba algo, pero no sabía bien qué. Al encontrar el muro intentó esquivarlo caminando hasta el cansancio, pero la barrera se extendía. Dolido, se detuvo y lo midió cuidadosamente. Tomó los materiales que tenía cerca, y con sus propias manos construyó una pendiente de ascenso, escaló y pasó al otro lado”.

La actividad, nota clave del 3º rayo, es la fuerza que actúa dentro de la materia. El Tratado de Fuego Cósmico le asigna una propiedad que es la de rotación, y ello grafica muy apropiadamente la función de este rayo, que gira durante un período determinado para cumplir el designio divino, sea el de un Logos, un Maestro o un hombre.

El 3º rayo puede adolecer de visión superior (ésta es cualidad del 2º), y por lo tanto tiene tendencia a actuar ciegamente y querer resolver todo manipulando la materia, lo cual lo lleva a repetir los resultados: recordemos que el esoterismo sostiene que la materia es realización de un sistema solar anterior, y por lo tanto ya no puede ofrecer al hombre más en el presente que detalles de perfección, nunca luz, esencia de las soluciones y cualidad del alma.

En el pensamiento analizado, primero se manifiesta otra dinámica, que es la de evitar las cuestiones, utilizar la actividad para “tapar” o “cubrir” los desafíos. Finalmente, se logra un momento de reposo y se encuentra la solución, que radica en el correcto empleo de la mente.


Cuarto Rayo, Armonía a través del Conflicto:
“el peregrino quería mostrar a todo el mundo lo que hacía, pero el muro le marcó un límite. Encontró una puerta, llamó a golpes y no le abrieron. Quiso derribarla, sin ningún resultado. Fracasado y ya sin ganas de seguir adelante, tuvo una inspiración y se dedicó a pintar las paredes, hasta que los rumores sobre su belleza se expandieron, y un buen día le abrieron la puerta para hacer lo mismo del otro lado”.

Vemos en principio la necesidad del 4º rayo de expresar lo superior, aún cuando esto no sea tan elevado para los demás, pero siempre procurando manifestarlo. La aparición de obstáculos supone un paso más en la evolución, pero la vibración inicial del rayo tenderá a querer armonizar desde un nivel muy bajo y por lo tanto generará conflicto.

Una vez que se aprehende el significado de la belleza interna, se accede a un nuevo punto de tensión y desde allí se resuelve el problema, sin necesidad de luchar por ello. Fácil de comprender intelectualmente, mas harto difícil de poner en práctica, como la humanidad (regida por el 4º rayo) lo demuestra.


Quinto Rayo, Conocimiento Concreto y Ciencia: “enterado de que existía un muro indestructible, el peregrino fue a comprobar si esto era cierto. Lo escudriñó minuciosamente, parte por parte, hasta que comprendió cómo estaba hecho; registró las claves en su cuaderno, lo destruyó y siguió su camino adelante, en busca de nuevos misterios”.

El Tibetano llama al 5º rayo “la energía de la ignorancia”, una expresión muy apropiada, dado que refleja la posición del ser influenciado por este rayo, lejano a la verdad pero consciente de ello y por ende fuertemente impelido por la intención de alcanzarla.

Este rayo marca límites, y llega a la verdad de abajo hacia arriba, alcanzando escalas tan pequeñas de la materia que descubre la verdad del axioma hermético de que “como abajo es arriba”, y puede así apreciar con abstracción el por qué de las cosas.

Asimismo, pone en acción una energía muy importante, que es la que acerca a la conciencia humana la realidad de la existencia de Dios. El momento mental de “darse cuenta”, está presidido por este rayo, y el hecho de que se asocie a  la ciencia no debería hacernos olvidar ello.


Sexto Rayo, Devoción e Idealismo: “ansioso y enceguecido por llegar a su meta, el peregrino se llevó el muro por delante y retrocedió, aunque como sabía que su ideal estaba más allá se prometió que no descansaría hasta atravesarlo. Día tras día ponía todo su esfuerzo en ello pero fracasaba, y lentamente otros viajeros se concentraron tras él, sintiendo curiosidad por su fe. Un buen día, frustrado, el peregrino miró a sus espaldas y vio a los allí reunidos, quienes le preguntaron sobre su meta. Les habló sobre ella, la creyeron, y entre todos derribaron el muro. Para sorpresa suya, la luz lo esperaba no más lejos sino justo después de los escombros”.

Ciego como la pasión pero movilizador de las masas, el 6º rayo es el amor en camino hacia la meta. Requiere previamente del trabajo de los rayos mentales para generar la dualidad, pero una vez presente ésta, es el 6º el que espolea a la personalidad y en general la energía de los distintos planos para que se dirijan a lo superior. Es un agente de transformación.

La paradoja de este rayo es que tiende a ser unilateral, pero sólo progresa cuando trabaja en grupo, tal como el pensamiento simiente ilustra. Asimismo, la llegada a la meta prefijada, por ejemplo el hacer que la personalidad se interese por el alma, hace cesar la función de este rayo, que cesa su actividad hasta que necesidades más elevadas lo requieran nuevamente.


Séptimo Rayo, Orden Ceremonial y Magia: “el peregrino anhelaba concretar su plan en tierras lejanas y hacia allá fue, mas en el camino se topó con un muro en construcción. Vio que había trabajadores pero ningún arquitecto, y pidió que le hicieran un puente para pasar al otro lado. Se negaron hasta no terminar su obra, cada vez más desorganizada. Confundido, se calló y miró alrededor: comprendió la futura función del muro y así lo que restaba por hacer y, dejando sus planos aparte, decidió dirigir la construcción él mismo. Terminada la última pieza de la obra, una escalera, subió, pasó al otro lado y continuó su camino”.

El 7º rayo confiere una gran tendencia a la planificación, pero suele suceder que la misma es demasiado egoísta como para perdurar o producir bellos resultados. Es necesario que el discípulo aprenda primero a controlarse a sí mismo, algo que no es sino controlar a las pequeñas vidas bajo su regencia y responsabilidad.